30 de enero de 2008

insomnio

Resulta el ruido de varias voces decididas a no parar de interrumpirse entre sí, a superponerse, a elevarse sobre las otras y a ser las dueñas de la última palabra. Discuten y llegan a algunos acuerdos o a uno solo que es mi rotunda condena. En eso solo concuerdan decididamente: “Es una pelotuda –dicen– de eso no cabe duda". Pero después organizan un debate para discutir la cura para el diagnóstico y todas tienen recetas distintas para un brebaje de hierbas y hacen interpretaciones astrológicas, psicoanalíticas o simplemente baratas, bien y mal auxiliadas por analogías de tipos varios. Bien intencionadas todas, eso sí. A veces algunas voces se suavizan y se ponen comprensivas. Otras se irritan y se ponen incisivas. Se suma alguna canción, una gotera o el segundero del reloj en la mesa de luz. Pasa un auto y separa en tres los charcos de la bocacalle para hacerme acordar de lo lindo que es dormir cuando llueve. Pero cuando empiezan a ceder los párpados vuelven las voces, a los gritos, a hacer más ruido que el agua rompiendo contra el metal de los postigones. Voces desafinadas, polifónicas, marcan en el mapa los posibles recorridos y resulta una hoja llena de líneas que anulan la geografía. Me pregunto a quién le contestan esas voces. Me recuerdo que fui yo la que pidió respuestas. “A veces es mejor sostener la pregunta”, me dijo. Suspenderla en la sombra de un pizarrón para mirarla un rato antes de dejar que las voces de todas las opiniones ajenas no hagan más que inaugurar un insomnio. Sobre todo porque el insomnio en verano es terrible.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

La peor parte es cuando uno ya esta en fase REM y las voces vienen a despertarlo de un sacudón. Uno entonces les pregunta sorprendido:
- 'Que?'.
- Nada, veia si dormias, nada más.

Anónimo dijo...

sin palabras.
j

Anónimo dijo...

aunque si las tuviese, afirmo, serian de las bien intencionadas.

Jota Sch dijo...

hace mucho que no entraba con el chivo. que mala publicitaria.
queria recordarte mi momento no aleman de ayer donde textualmente te escribi: y yo no te imaginas cuanto.

que verguenza. que dirian los ancestros.
besos.
queria documentarlo.
je

Anónimo dijo...

Vengo subiendo desde el año pasado, y me pasa constantemente lo mismo: ganas de dejar testimonio de cuánto toca el alma lo que escribís, y al mismo tiempo la sensación de que intentar comentar es perderse el sabor que deja leerte, de que es una estupidez intentar pensar encima de algo tan cerradito, fino, potente, fresco, sutil, comprometido... en fin... que se comenta infinitamente menos de lo que se lee, por no hacer ruido... así de lindo es todo esto.

Y también, si, sigue pasando cierto pudor por el intercambio de flores, y sigue recibiendo la misma respuesta: "¿cómo me voy a quedar con las ganas de decir TODO lo que me gusta esto?".

Produce mucho sentimiento, mucha sensación, mucho todo, leerte.

Nico Ferra dijo...

Juraría que tenías más ganas de escuchar a esa gente que de dormir :P

La curiosidad es buena, no la pierdas :)